martes, 25 de febrero de 2014

Momentos inolvidables desde Cascais
















Cascais, Portugal

Cascais, rumores de silencios que rompen aguas enteras. Risas lejanas que bailan entre gotas que chapotean convertidas en duros diamantes iluminados por sol que se rebozó, envidioso, en la arena. Calles pequeñas para contener gentes grandes perfumadas con olor a nata. Nata y canela que se alegran de paso lentos, solitarios y hambrientos que buscan recomponer almas y sueños rotos colándose por entre las olas que rompiendo ansiedades, vienen bailando hasta la orilla de tus dedos. Olor a yodo y a pescado fresco, tan fresco como la necesidad de jugar a la pata coja por las onduladas olas pintadas en calles que recuerdan a Arucas, a Moya donde los biscochos y los dulces también sueñan con volver a ser suspiros en la Cascais y en la Lisboa.

Núcleos descansados y paseos reencontrados creando estructuras perfectas de nuevos proyectos. Trabajo, trabajo y lectura hasta que me embelesan las brisas y quedo suspendida entre las notas de viejos Fados.

Usando un hermoso libro de almohada y a ratos soñando ser leído, regreso. Poniendo un pie en las calles de Madrid, te llamo y te cuento.


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