viernes, 14 de enero de 2011

Improvisación o el mundo de las probabilidades

Improvisación o el mundo de las probabilidades

Semana de títulos espesos que exigen más de dos vuelos y medio para llegar a traerte del pelo explicaciones que  deben arrastrar no solo conceptos, sino que estos deben llegar repletos de complejos sistemas de significados cazados al vuelo para llevarlos hasta ponerlos delante de naricillas curiosas que piden resuello. Pero que nos vamos, seguro que nos vamos con ellos porque aún pareciendo difícil resulta que hablamos de un juego que practicamos a diario y que solo exige un esfuerzo por quedarte quieto, muy quieto y sereno para llevarlo colgado como una bufanda que abriga cuando la noche se vuelve fría o atado como un complemento cuando el calor aprieta y queremos ser los más guapos.


Recuerdo pasados llenos de terrores cuando las premisas llegaban cortadas por manos extrañas y la exigencia pretendía que yo improvisara. ¿Improvisar? ¿Yo? pero, ¿Tú de que hablas? poco a poco, todo actor cae en la cuenta de que si bien parece que esta técnica te sumerge en un caos de infinitas posibilidades para obligarte a sentir que allí puedes perder todo el control, en realidad la apariencia no tiene nada que ver con lo que en realidad está pasando. No es que halla desaparecido esta percepción de perfecta estructura, justo al contrario, es que la estructura se vuelve mucho más compleja y tú debes entrenar la concentración a límites imposibles y el control sobre todos los elementos debe ser tan tiránico que debes tener poder sobre hasta sobre tu dedo meñique cuando estás emitiendo un discurso eterno que no viene y no va a ninguna parte. 


La improvisación es el arte de ejercer la mayor cota de libertad en unas circunstancias que andan moviéndose pero esa libertad está circunscrita a leyes tan precisas que resulta conmovedora incluso esta aseveración. La clave de esto reside en que la improvisación se da en contextos que están en continuo movimiento y son susceptibles de cambiar bruscamente de dirección con un solo suspiro o un solo gesto, para mantener allí las riendas es preciso tener una absoluta conciencia y control de todo tu cuerpo, mente y emociones, mientras no puedes dejar de prestar atención a todo y cuando digo todo, es que digo a todo lo que te rodea, cualquier sonido o un pequeño gesto, un movimiento y un brillo fugaz terminaran provocando tales cambios de dirección que debes tenerlo todo a la vista para ejecutar cualquier acción o respuesta a un mensaje emitido. Tú única tabla de salvación es tu discurso se halla construido este con palabras, movimientos o gestos y el único que tira y maneja todos los elementos es el objetivo, tú debes llegar a él, pase lo que pase, tú debes llegar a cumplir ese mágico objetivo que se muestra como un faro potente que guía tus pasos.


Es el momento de ir a la pelu porque ¿Que hago yo en medio de tal movimiento de elementos con estos pelos? Circunstancias previas, circunstancias externas e internas acompasadas por las subyacentes, vínculos, conflictos y objetivos que deben leerse mientras se transforman frente a tu cara y que te mantienen quieta y serena buscando la línea de acciones que te llevará en volandas a conseguir tu objetivo.


Sino ves la utilidad de todo esto te cuento, para improvisar debes ser el que más sabe de lo que te traes entre mano, debes ser el más experto en leer lo que los demás sienten y piensan, debes convertirte en el mago que convierte palabras, movimientos y gestos en partituras de acciones que te llevan a conseguir tu objetivo. Si eres persona esto te conviene porque siendo el improvisador nato que dibuja toda tu vida conocer estos conatos te vendrá de perillas. Si eres Marca Personal te conviene porque siendo quien dibuja caminos diferenciadores precisas de estas técnicas y si eres Marca empresarial, ni que contarte que lo único que te salvará de mareas imprevistas es tu capacitación máxima y la capacidad de aquietarte a escuchar mientras elaboras acciones que te llevaran a conseguir tu objetivo. 


Y de poder se puede, llevamos siglos los actores jugando a mantener el tipo en medio de las mareas profundas del mundo de las infinitas probabilidades.

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