lunes, 11 de julio de 2011

Adiós a Facundo Cabral. ¡Enseguida nos vemos amigo!

No me preocuparé amigo, solo por uno que se va cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones que pueden jugar con delfines, bosques, mares, montañas y ríos. No quedaré distraída, aún cuando pareciera que no te quedaste conmigo porque heredé de ti el juego infinito de posibilidades abiertas que me permite elegir depositar una mirada más tierna que globaliza la esperanza aún cuando la certeza enmarque el diablo ante la "extraña" rareza de verlo como un ser humano.


Soy yo de aquí y de allá, porque no levantaba aún palmo del suelo cuando entendí que no existe más distancia o diferencia que la que un corazón atemorizado siente ante otro corazón remendado y si vamos hablando de corazones heridos, o heridas infligidas a corazones no queda más remedio que conformar la liviana mochila que arrastras por la vida, como un atajo pequeño de "más que por mi, por los otros"


Por aquí traigo mi imagen de Marca porque si soy, soy por ti y por millones, que se levantan cada mañana para tomar, por cada segundo vivido, la única decisión posible "quiero no o no quiero convertirme en material de cuentos" y si soy decidiendo, a cada paso, que quiero o que no quiero, te muestro, sin que te quede hueco al asombro, como se construye una imagen, que ahora ves para más tarde solo percibir como una especial y tenue figura reflejada en 3D y que te trae y te lleva por la certeza de que marcas soy yo compuesta y desde que marcas me influyen o me ayudaron a crear mi diferencia "más que por mi, por los otros"


Pobrecito mi patrón, decías, cuando mi padre cansando y arrastrando la vida llegaba a casa menos de lo que yo quería y yo no entendía porque dabas beneplácito a demonios anidados en corazones que sufren de poca empatía con el ser humano y que viven a lomos del diablo que dibuja caras llenas de arrugas duras que rotula la avaricia. Sin confusión no creas, sin contradicción no generas mundos repletos de fantasía, sin dolor no existe la posibilidad de avanzar porque eliminarías la acción de curar, sin conflicto no aparecería la necesidad de reflexionar y, rizando rizos, la única solución para tornar lo feo en bello que queda siempre en el pequeño espacio donde traías atada siempre en tus palabras "más que por mi, por los otros"


Pobrecitos patrones y sicarios, piensan que el muertecito es Facundo. No escucharé el nombre de ellos, ni querré saber motivos funestos, aunque siempre sospecharé del deseo y la enfermedad que arrastraron hasta apretar gatillos, por si, en una de estas, encuentro la forma de decirles, que Facundo, también son ellos. Y mientras, enganchada a mi forma de actuar determino que nunca será "más que por mi, por los otros".

No hay poeta, no hay ser humano, sea o no sea poeta, que si se levanta y habla de paz no despierte iras en aquellos que creen no pueden poseerla pero detrás de un poeta o ser humano que se levanta y avisa de caminos que llevan a la Plaza de la Paz s/n, hay miles de perlas que van a adornar corazones hasta dejar que allí crezcan jardines inmensos que hablan del infinito potencial en cada uno de nosotros y todos ellos recrean a la perfección aquello de "mas que por mi, por los otros"







No daré pábulo al espacio vacío que dejas porque, tú estás en cada gota de agua y cada brisa que refresca mi cara. Así que ¡Enseguida nos vemos querido amigo!



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