jueves, 7 de noviembre de 2013

Del ritmo y sus pasiones

CarmeloNegro compañero de búsquedas artísticas
¿Ritmo, amigo mío? 

Palabras, palabras que dan mil vueltas para contar la misma cosa, una y otra y otra vez, en monólogos eternos. Monólogos que rara vez enganchan en el diálogo y diálogos que parlotean para volverse monólogos donde la única pretensión pasa por expresar, comunicar y ser entendido, en aquel monólogo que, vuelve a ser nuevamente eterno.

Ritmos escondidos detrás de ventanas desde donde observas acciones que hoy bailan al son de la cumbia para, al primer golpe de cambio, verlas moverse al son de la tarantela, al de las gotas de lluvia que repiquetean en las tejas o que se vuelven rumbonas, alargando las manos mientras bailan las notas de músicas nuevas. 

Observa y observa que entretenidos son los juegos que te permiten ver de donde sale lo que luego, condensado queda en pieza, a través de manos expertas que locas andan buscando que tú te des cuenta, más cuando cuenta y a solo un paso del dejarse llevar, te ves envuelta en el suave o tormentoso paisaje que se te ha dibujado y a más pasos, más consciente eres que de cada pieza, puedes explorar los caminos que otr@s transitaron reviviendo hasta el detalle de las emociones, sentimientos plenos de torturas o de placeres hasta llegar a conclusiones sincronizadas.

De allí donde lo sacas y allí donde lo dejas salpicando entornos, creyendo romper todas las reglas para volver a recordar que de romper nada, que no hay nada más que una vuelta de tuerca, más la intención que busca expresar, comunicar y a ser posible compartir contigo la experiencia.

Monólogos a un solo gesto de volverse diálogos, donde las palabras, las acciones, los movimientos se vuelve partituras que solo quieren ser accionadas para que tú, percibas, aunque solo sea por un momento, donde estoy y que soy, mientras yo atino a percibir quien eres y donde estas que, por mucho que queramos de principio, nudo y desenlace, hay tan poco que contar que mejor, adornarlo todo con diagonales y redondos, redondos donde se nos pierden las esencias.

Y ahora dime ¿De que te quieres dejar impactar? porque dos formas tenemos de enfrentar el reto de la comunicación, cerrando la espita y construyendo lo que crees o quieres ser o permitirse explorar hasta convertirse en Rumba, Antígona, Ricardo III, nota que explora el calor, movimiento que revela la potencia del viento o color que viene a resaltar la belleza de toda tu boca.  ;-) No hay susto que valga, lo que eres, eres y por más que subas, bajes, entres, salgas, visites o te niegues, eres, ahora, mira, solo un secreto susurrado en tu oído, como eres, ir y venir, subir y bajar, entrar o salir solo podrá reventar en ser más consciente de quien, en realidad, eres, más por el camino, habrás enriquecido cada detalle, cada aliento de lo que creías perdido entre tantas y tantas veces que bailaste, solo aquellos ritmos con los que querías significar, comunicar y expresar lo que ya ni poseías.

Del ritmo decirte, amig@ mío, ¡Que bellos son sus caminos! sea que te lleven a mover tu cuerpo, tu alma, tus reflexiones, tus acciones, tus amores y emociones. Te enfaden o te hagan sentir que puedes, claro que puedes.

Y ahí mismo los tienes, los extraemos de lo que vemos y hacemos y, solo con el pequeño esfuerzo de hacerlos conscientes, los ponemos en piezas llenas de palabras, gestos y movimientos, lanzándolos al aire en forma de lienzos, mágnificos cuentos, cancioncillas, bailes, historias o los lanzamos a escenas ricas, dispuestas a ser puestas en pie, por hombres y mujeres de acción, bien dispuestos.

A un solo paso de dejarse llevar. Tus pasos de baile y mis comas llenas de acciones físcas, en medio de miles de historias.

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