viernes, 19 de septiembre de 2014

Imagen Corporativa y su caja





¿Entidad Corporativa y su caja? ¿Que caja?

  • De lo que oculta el foco sobre el plano de una sola cara. Iluminada la escena el espectador acepta la apariencia que oculta todos los mecanismos que levantan lo que tiene ante su propia cara.

Cuanto sabes de producción, distribución y venta te puede quedar corto ante las intenciones que construyen políticas y estrategias diversas para que tragues la convención que mentes directoras estiman que va a ser que es lo que ves y que no. Historias de conflictos establecidos entre lo que se estima mostrar y lo que cada mente, corazón y tripa que pasea por la caja cree, oye y responde. 

Hablando del proyecto mostrado en cuidados anuncios publicitarios, discursos atractivos corporativos, logos y juegos diseñados en mentes que necesitan del consumidor más de lo que el consumidor necesita de ellas. 

  • De lo que sucede cuando los sabios que tocan al elefante se quitan la venda escuchando a los otros sabios.
Un día el artista se cansa y estima que aquello que estaba escondido debería tener luz para ser apreciado como detalle importante en la belleza perdida entre lo que quiso ser contado y la perfección de la construcción para que el que observa pueda convertirse en partícipe de la maravilla de la propia creacción.

Hablamos de un paso aún no dado en proyectos empresariales pero que podía haber sido dado, antes de que se hubiese creado la necesidad y cuando la necesidad ya está, como ahora, instalada en todas las bocas que construyen mercado con sus demandas. 

  • Del soporte plano a la tercera y cuarta dimensión que genera dudas alrededor de la percepción de la Imagen y el discurso inidireccional que se emitió.
Quien te cuenta del glamour y del brillo de las luces hasta que las luces te dejan ver los hilos que mueven a cada una de las marionetas que danzan por todas las escenas.

O de cuando pasaste del terror de la globalización a darte cuenta de que, gracias a ellas, miles de sabios vienen susurrando en tus orejas lo que ellos ven, mientras esperan ansiosos lo que tú ves para dar con conclusiones más efectivas para resolver el problema dado, como conflicto, en cualquier escena.

Hablo de cuando todos los proyectos empresariales estimaron salir a plena luz para conquistar todas las plazas de una sola vez y de como todas las plazas, hablando a la vez, encontraron, sin querer, la forma de percibir la realidad antes oculta con el control establecido sobre la luz que ocultaba toda la caja.

Y en medio, juntas directivas que no logran hacerse con los juegos de las luces y las sombras y olvidan que, da exactamente igual lo que hagan ya por ser las más importantes, las únicas del mercado, cuando todas las plazas han sido convertidas en mentideros que ven todos los hilos del cuento. 

Mi padre y yo

Mi padre era un gran narrador de historias, se sentaba horas enteras a contar las mismas historias y siempre, fueron historias distintas aún cuando podías reconocer el hilo de acción que identificaba el mismo suceso, una y otra vez, sin embargo, encontró tantos puntos de vista distintos que todas y cada uno de los echos que narraban desplegaban ante ti la percepción completa de una verdad que, para él, no era más que un gran espejo al que alguien había tirado una piedra y había caído al suelo, donde cada ser vivo recogió un trozo y creyó que este era el total, defendiéndolo con uñas y dientes de los otros trozos.

Más tarde, subes y bajas por todos los motivos y núcleos que generan historias para ser puesta en pie, entre tablas, o para ser contadas y allí donde el público aún mantiene el derecho a elegir postura o bando, tú no puedes sustraerte a la postura que estima, con el mismo grado de importancia, a todo aquello que aparece para crear escenas que alimentan la necesidad de recomponer, como sea, parte del espejo que aún seguía viendo mi padre.

Vendedor hasta decir basta, aún se topaba de frente con las ansias que suguieren o obligan y las que te olvidan, allí cuando lo que tienes entre manos puede abrirte a nuevas posibilidades o cuando la certeza te indica que lo que tienes, no vale ni las cuatro perras que pagarán por ello, ni merecen la pena, si lo que te piden a cambio es perder la dignidad que todo ser humano debería llevar como única bandera. 

De vendedores rodeada y negando lo estudiado, estimaba yo que lo que me cuentas, te lo inventas y lo que te inventas quizá ni me interesa por mucho que valga a tus intereses o mejor probar primero, antes de comprar palabras, palabras, palabras y más palabras por más halagadoras y prometedoras que estas fueran. De ahi a elegir convertirme en mujer de acción, un paso y paso, paso a paso ya estaba marcado porque, a pesar de los pesares, venía de los viejos de mi madre pasión auténtica por el arte. 

Y yo, en medio, de vendedores y artistas creada y esperando ver como se hilvana tal y tal tendencia a tal y cual necesidad.

Y por si acaso, te cuento que del cuento, al otro cuento, hay camino aunque, ahora a la plena luz de la plaza, hayan quedado deslubrados tus ojos y agotado lleves los oídos del estruendo causado al haberse descubierto todos los hilos. 

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