lunes, 15 de septiembre de 2014

Lenta agonía de la Imagen Corporativa

O el verano del "Regreso al pasado" 



Me voy sin dar portazo pero asumiendo que ciertos elementos aterrorizados, no podían dar ni un solo paso en una dirección correcta por el temor tan acuciante que se había despertado en sus cabezas, tripillas y corazones y de regreso sigo en mis trece que pueden convertirse en 14 o bien 15 millones, si hicieran falta de pero ¿Donde vas con tan peregrina idea que calzan CEDROS en siglas anodinas como AEDE? 

Me voy de ciudad triste y angustiada y llego a ciudad más triste y más agobiada y de regreso encuentro ciudad abandonada y más triste y más angustiada pero ¿Donde vas creyendo que a retomar pasados vas si las ventanas quedaron abiertas y por ellas se colaron mil y un paisaje de mundos que avanzaron?

Me voy escuchando palabras repetidas en bocas leídas que encontraron en ciertos "argumentos" el sostén que les daba vida a vuelta y revueltas de ambiciosos escondidos detrás de aparentes "buenas intenciones" que buscan productividad para sacar adelante carretas más viejas que la "carraca el puerto" y llego a bocas leídas que creen haber encontrado el "argumento" "productivo" perfecto para seguir sosteniendose detrás de bigotes de abuelos y  detrás de pelos engominados que ocultan femeninos rasgos en caras varoniles equivocadas y, ... termino regresando a bocas leídas que creyendose amparadas por la impunidad más bien construida de la historia de la humanidad sobre  las espaldas de un pueblo que oculta creatividad que termina exportando porque aquí los bigotes de abuelos siguen ocupando todas las plazas ahogando con todos sus pelos, pueden parlotear donde los mercados internacionales reclaman Reputación de Marca, con la misma "inocencia" del borrachuzo que ni a rones mata sus penas, ni a coñac logra callar la sospecha,  en su dura cabezota, que no puede deshacerse de sus equivocadas elucubraciones porque el corazón vive enfermo de odios viejos que más que odios, no son más que estrategias para que no logre descubrirse en el descuido la rata que crea la avaricia enferma,  su cabeza vienen llena de lastimosas creencias y sus tripas no pueden esconder el terror que les da la certeza percibida, ahora con más fuerza,  que, no le queda mucho porque nadie toma en cuenta, las chaladuras de un pobre borrachuzo. Sea este borrachuzo de bebidas espirituosas o solo borrachuzo de ideas.

Me voy aburrida de las letanías repetidas por los contertulios que copian el formato "Sálvame" vendedor de conflictos eternos que necesitan mantener una parte de la audiencia en contra y otra a favor en el eterno búcle de los dos bandos enfrentados. Llego y allí los encuentro depositados hasta en las rutinas de los que deciden a que hora van a comer los niños que juguetean por las playas y regreso y sigo encontrando la misma agonía que se cuela por las ventanas aún abiertas que destinan aberturas a la entrada y salida de aire fresco.

Y entre que me voy, llego y regreso y a pesar de la angustia, la tristeza, el abandono con que me encuentro calles, plazas y callejuelas por debajo, soterradamente percibo el hastío infinito de todo el que se topa de lleno con las rutinas repetidas de la vieja Imagen Corporativa que, ahora más que nunca, platíca y repite sus juegos eternos, allá, a lo lejos donde agoniza, agoniza, agoniza y lentamente muere desesperada porque, ahora queda claro que, ni el respecto, ni el cariño se logran solo por la elección de las bellas palabras.

Pobre Imagen Corporativa, que sola te veo y que sola te quedas, chiquilla. Cuídate, cuídate mucho que llega el invierno. 


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