miércoles, 3 de agosto de 2011

Dos bodas el mismo día

Ahora tendremos que contar como asistimos a dos bodas el mismo día y ayudamos al Pirata de la Noche a hacer lo mismo con el bautismo de su sobrino  Lo prometido siempre es deuda y cuando la deuda trae cosido personaje tan interesante se paga con satisfacción.


Disculpas, sobretodo, por haberte sometido a una super carga de streess en menos de medio minuto, sin haberte dado, siguiera una mísera gota de Valeriana para soportar la impresión. No es suficiente una boda anunciada, que encima te anuncian dos en el mismo día. 


Retorcer tu perilla, no nos ayudará en nada. Retomar la serenidad, poco a poco, requiere de dos botes de Rescue más una reflexión seria y profunda que soporte la idea de una posible huida a alguna cueva que nos esconda, allá lejos, en la Cochinchina o en la Costa periférica de que rodea Indonesia ¿Quizá una eventualidad cualquiera que nos retenga? Un naufragio, un esguince y un contrato para cruzar la Vía Láctea, justo, justo a las 12 menos veinte de ese día. Por asociación de ideas, sobreviene la idea de tomar la Calle doblando la esquina para encontrarnos con la casa de Pepito el Físico, amigo de tu mejor amigo, quizá él no de la posibilidad de ir aquí para luego volver allá, o por medio de un simple viaje en el tiempo o atravesando, como en un paseo, el agujero de gusano al que justo tenemos entrada alargando la mano para tomar sus bordes y auparnos a el desde  la ventana que da a tu cuarto. Pepito es muy fino, pero de querer hilar tan fino, mantiene en ascua viva la ecuación que termina viajando desde su pizarra hasta enmarañarse con mis pestañas. Agotados y aún a la espera de una llamada que resuelva aquella rabietosa ecuación, a través de un whats, todavía esperado y ya ha pasado casi un año, la mejor opción fue la que mostró tu bastón de escritor viejo. Saltar por las juntas de las maderas hasta colarnos en la casa de la vecina que vive en el primero, fue una casualidad de lo más curiosa y curiosa la solución que nos dio la señora, agarrada a una taza de café de la que, según ella, extraía fortunas o sucesos desde las formas extrañas que tomaban restos de líquido elemento y azúcar requemada. 

Un viaje Astral parecía una solución venida al pelo, miles de pruebas después, totalmente desechada. No hay forma humana que te vea desdibujado y que crea que estás donde realmente estás quedándote quieta. Ahora, si que es una fórmula que lleva diversión asegurada. 


De idas y venidas, buscando soluciones encontradas y no encontradas, dar con la perfecta, si que fue una casualidad o causalidad de lo más aparente. ¿Quien iba a sospechar que aquella fiesta que nos junta a todas las partes interesadas, fuera la que diera con la fórmula tanto tiempo buscada? Encontrarse el día temido en la misma finca y asistir a una boda doble un alivio que hasta que acaba de lograr que tú, lector, te quedes, por el momento, sin saber como ayudamos a personaje tan interesante como nuestro amigo el Pirata de la Noche.

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