jueves, 1 de septiembre de 2011

Branding. Acento en la relación después de acentuar distribución

Saliendo por la primera calle que encuentras y dejando atrás la obsesión por la distribución de Valor Funcional, recorriendo sendas de Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social Corporativa con la boca pequeña usando soportes publicitarios y confiando, solo en los "supuestos" avances de la neurociencia para influir, por el momento, a un cada vez más escuálido 17% de la población a la que pretendes convertir en clientes, te das de frente con la avenida que construye Branding para conseguir ser un miembro influyente de tu comunidad que arrastre la Reputación que necesitas para permanecer, como modelo de negocio, en la ya entrada era de la información.


Branding es el Arte de la relación constante, imprimiendo coherencia de principio a fin, entre lo que dices que haces y lo que haces realmente. No hay más que dos direcciones posibles para emprender viajes, puedes quedarte en la encrucijada y esperar que los cambios no te arrastren fuera del campo de juego o elegir tomar la senda de lo nuevo paseando tranquilamente el sendero que se construye a marchas forzadas y gozando de los detalles de diferencia que van apareciendo.


Branding construye redes de relaciones y mientras, el acento en la distribución es la característica más visible y palpable de la era industrial. Hablar con ejecutivas y orgullosos dueños de negocio nacidos en esa época es asistir al despliegue de hasta el más mínimo detalle de este tipo de construcciones donde ventas y marketing desarrollan diferentes estrategias de expansión abaratando costes para poder producir beneficios que empiezan a sufrir desgaste en los puntos de encuentro que solicitan, cada vez con más exigencia, la oferta de fidelización, que comienza a acabar justo, en el momento, en que acaba la oferta, haciendo inviable la permanencia si no se asumen medidas de secuestro que terminan por desfidelizar más rápido aún que lo que se logra atraer.


Si es necesario crear estructuras reforzadas de distribución, no deja de ser tampoco digno de prestar atención, que un cliente del todo abastecido y con suficiente material para elegir entre un Valor Funcional igual al de la competencia, encuentra la tranquilidad para tomar partido mientras puede observar hasta que punto resulta cierto, el mecanismo de conquista que a través de los medios publicitarios desarrolla el modelo de negocio y si bien Marketing terminó detectando que un Valor Funcional sin un departamento de gestión de incidencia en los puntos de encuentro parece imprescindible, nunca llegó a comprender que la poca atención prestada al ofrecimiento de soluciones reales derivaría en devoluciones negativas de tal magnitud que se cuenta con el trasiego de clientes de un modelo de negocio a otro como algo del todo inevitable que se resuelve con un "Ya volverán porque somos 10" aunque no se quiera ver aún que mañana serán 100 compitiendo con el mismo Valor Funcional en tu entorno .  Si Marketing va a la deriva en la era de la información, tampoco RRHH tiene las claves del éxito, el abaratamiento de costes y la debilidad de las estrategias de Marketing sostienen departamentos que son punta de lanza en las relaciones con empleados avergonzados porque no pueden satisfacer las necesidades del cliente por la nefasta articulación de sus herramientas técnicas, el avergonzamiento, ante el cliente, por según que prácticas diseñadas por Marketing que delatan la incapacidad de resolución o por la obligación de la ocultación de una acción del todo punto perversa y que además, vive a caballo de miles de manos que le dan de comer por la movilidad impuesta y de las cuales guarda "secretos" que son voceados en sus cada vez más grandes círculos de influencia. 


Si a todo esto añadimos la condición de un cliente que empobrece por las medidas de abaratamiento de costes que busca RRHH ¿Quien va a comprar tu hermosa y perfecta red de distribución?


Branding es el único camino que discurre paralelo a los cambios sociales que dibujan la era de la información pero tiene por delante un inmenso trabajo por realizar acentuando y poniendo en negrita o itálica siempre la palabra relación después de distribución.

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