jueves, 3 de noviembre de 2011

Responsabilidad y compromiso artístico

Máscara Trágica Romana
Responsabilidad y compromiso artístico, seamos serios y atendamos a síntomas varios que dejan estela de olores caros o perfumes que muestran caminos, allí donde se esconde la vereda oculta en vegetación, que vive dispuesta a engullir espacios aún vacíos.


Conozco solo dos clases de artistas: 






  • Están aquellos que son conscientes de la verdadera utilidad que el arte posee y que, a potenciar ésta, dedican esfuerzos, emoción e inteligencia. Son seres que se manifiestan capaces de entender que cualquier propuesta, sea del tipo que sea, puede ser transformada en algo que genere Valor convirtiendo una pieza, producto o servicio cualquiera, en algo que traslada belleza repercutiendo en beneficio para todos los interesados en el proyecto que, además, invita a la interactividad de un diálogo profundo y enriquecedor que llena corazones de fidelidad. 

  • Y está el artista, que no siéndolo, usa el apelativo deseado para llenar huecos vacíos que deja una personalidad aún no hecha que persigue ser, cubriendo con vanidad hinchada a base de fama y llenando bolsillos que se asustan a cualquier soplo de viento en contra, sin atender a la responsabilidad que tiene entre manos.


Querido lector y tú pensarás, como he llegado a soltar semejantes argumentos ante tu presencia sorprendida ¡Y con estos pelos! pero, amig@ mío, recuerda que crecí viviendo entre las telas del Arte y que hoy más que nunca, se me piden explicaciones de una y otra parte y es preciso aclaraciones que cuenten verdades, aunque estas verdades duelan.

Son tan infames las fórmulas de contratación y distribución de Arte en este país, como peligrosamente se muestra éste elemento, con su carita inocente en su capacidad de poner en movimiento todo tipo de consciencias. El reto más grande que oyen mis oídos, siempre, no deja de ser "Estoy viviendo del Arte" como si tal cosa fuera la imagen más improbable de todo el sistema de posibilidades, como si Lorca, no tuviera razón cuando decía que un pueblo sin arte, es un pueblo enfermo. En esta España mía, esta España nuestra, trabajar, es asumir tal suerte de despropósitos en todo el proceso, que solo lo puedes comparar con la insípida imagen, que ciertos programas televisivos más algunos comentarios de "famosos", venden a chic@s jóvenes que necesitan brillar, sin asumir, el trabajo duro y la responsabilidad que llegan enredados en la palabra Arte, como si fueran paisajes de ensueño lo que verán abrirse ante sus ojillos tiernos.

Y entonces recuerdas que estudiaste a Sófocles, Eurípides, Moliere, a Goldoni, Chéjov, Williams, Müller, Ionescu. Recuerdas que te saltaron las cuerdas cuando elegiste "Ubu Rey" para montar en tu trabajo de fin de curso. Miras alrededor y piensas, "Cuanta necesidad tiene aquel que me desprecia" Y, recuerdas a Brech diciendo "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.”

Quieran o no quieran, suban o bajen, doblen a la derecha o la izquierda, no olvides nunca que puedes ser Juglar o Ñaque y salir a buscar al público que te necesita, en todas partes. 

¡Levántate Lorca, Lope, Quevedo, Cervantes, Picasso, Casals y no dejes que tu publico se muera de hambre! Dales tu utilidad, en todas partes o te convertirás en el "famoso" que ya no puede hablar y al que tod@s reclaman que hable como una auténtica autoridad.


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