martes, 22 de mayo de 2012

Momentos inolvidables antes de que amanezca


















Momentos inolvidables, segundos antes, de que amanezca

Negritud que come estrellas, robando brillos lunares, desvelando oscuras cuevas allí donde parecía no caber más oscuridad. Apesadumbrados corazones que, tironeando, pretenden rasgar nubes negras para dejar paso a retazos de luz pero, que bailadas, rotas y rasgadas dejan entrever más oscuridad que a ritmo del silencio rompen tímpanos que quieren desayunar notas de infinitos colores. Más en negro y más silencio, hasta infinitas cuentas, hasta infinitos espacios donde habita el desasosiego.

Pero, allí donde la oscuridad permanece quieta y donde los jirones amenazan romperse hacia donde más negra parece vivir la presencia que piensa en no moverse, allí, donde los espacios revientan hacia el silencio que atrona al corazón que espera un bello sol de primavera, bailando toma la escena, aquel pequeño fuego que alienta las certezas. Allí, no hay más camino que, el de ida y vuelta, no hay sorpresas, por que lo que queda es la rotunda verdad de que después de la noche siempre llegó el día, y después del día, siempre quedó, en volver la noche.

Dos segundos y en tu casa me tienes. Llevo cerveza, una esterilla y miles de cuentos viejos y nuevos para esperar amaneceres. 

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