lunes, 2 de noviembre de 2015

Branding, del logo a la acción y el contenido.

Branding de líneas fírmes y seguras, limpias que intentan definir, con absoluta precisión, la simple estructura de un concepto empresarial. Branding de la definición de colores que intentan mandar un mensaje acorde a los tiempos, que intentan cumplimentar las reglas que hablan de juventud, de frescura y dinamismo del que parecen arrogarse todos y cada uno de los proyectos de negocio que nos rodean.

Colores y líneas que terminan pasando al diseño exclusivo de lo políticamente correcto y que intentan delimitar con claridad meridana que estás en una nueva época, en una nueva dimensión alejada del intrincado mundo de las empresas y negocios de pasados remotos hasta que abres la puerta de la relación con ellos.

Líneas y colores que se proveen de música a tono, de elementos de juego escénico que mueren nada más abrir la boca el primer actor que sale a escena soltándo téxtos engolados y aún emperifollados que acaban todos en el mismo espectro de "Es el procedimiento de empresa" de calidades mal entendidas, de premios mal concedidos, de candidaturas a exposiones que nadie cree, ni siquiera los grandes expertos que han diseñado todo el cuento. Cuento sorprendido de seguir recibiendo, en cada uno de los puntos de encuentro, devoluciones airadas que hablan de la realidad de las acciones y la falta de credibilidad de todos y cada uno de los contenidos emitidos. Contenidos emitidos que no pueden interaccionar y la vuelta a empezar del discurso repetitivo y aburrido, copiado de aquí y de allá para darte de bruces con la sabiduría del que diseña "No podemos gustarle a todo el mundo" del "¿Que sabrán ellos lo que es o no es un negocio?" del quiero y no puedo definir con claridad que es "energía, educación y más allá no puedo que no se, que no entiendo, que se me queda corta la frase porque mides el tiempo de una comunicación que finge escuchar mostrando la amabilidad del que espera lanzar la pelota al tejado que debe entender que ha de comprar, si o si. Escucha activa del que espera solo el momento de debilidad para entrar a vender para entrar a ser comprado. Emoción que se pierde en el nada del cuento y que solo estima que "Es normal que se sientan enfadados porque no paramos de hablar pero, si no escuchan, volveremos a empezar"

Logos limpios y nuevos y oliendo a relucientes que no pueden más que manchar espacios y que no logran manchar acciones hasta crear los contenidos anhelados y que devuelven más de lo mismo en todos los puntos de encuentro.

Actores jóvenes readaptando vestuario, gestos y modales a épocas actuales con energías impetuosas que venden hiperactividad creativa hasta que abren la boca y descubres que ni siquiera pudieron imaginar una idea que distanciara aquello de la caridad empresarial de lo que han llegado a entender del Valor de Responsabilidad Social Corporativa. Imágenes energetizadas de copias programadas y vendidas como producto post moderno y ni siquiera sombra del abuelo que inventó caridad empresarial en un momento donde se asumía que el empleado era algo así, como un esclavo, pero que despertaba en él, una empatía, que le proveyó de resultados, allí donde su nieto solo consigue más cinísmo que sonrisas y desprecio donde él consiguió, al menos, agradecimiento. Actores abriendo bocas para volver a engolar voces, acciones y gestos, sin entender que por más que se resistan al cambio, el cambio está aquí y hace tiempo que se les dio la espalda por más esfuerzos que se hicieron.

Acción y contenido Branding, es todo aquello que puede sostener coherencia de principio a fin y te digo que se puede y si no, que alguien me cuente como podemos poner en pie los equipos de trabajo que nos dedicamos a las Artes escénicas aquello de "Ser o no ser" tan lejano, tan añejo y tan viejo.

Y yo, aún con estos pelos!!!

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