lunes, 1 de octubre de 2012

Héroes anómimos

Foto del Diario.es
"Pueden cortar todas las flores pero no la primavera" Neruda

Puede que ni siquiera estemos ya en plena primavera, ni siquiera rozándola o adelantando su vuelta pero aún cayendo el otoño y viviendo el más frío y duro de los inviernos, llegarán las horas donde, llena la esperanza, se volcará en cualquier reducto el inicio de la tan ansiada primavera. 

Puede que aún en pleno otoño y en el más frío de los inviernos, a pesar de los pesares, pequeños brotes darán luz a flores hermosas que adornan los más bellos corazones.

Puede que un día las botas se cansen de patear todas las flores y puede que nunca veamos cumplir el sueño de ver como amanece el nuevo día pero, lo único cierto, es que de tantos sabores, colores, caminos y senderos transitados, revientan sucesos que se depositan en memorias que un día reabrirán todas las puertas cerradas por los que no quieren saber o no quieren reconocer que, de volcar violencias, tempestades habrás de recoger. 

Allí, las subas o allí las dejes levantando brazos para proteger inocentes, recibiendo golpes de los verdugos. Allí las subas o allí las dejes leyendo textos para sufrir humillaciones de quien solo sabría comer el papel que soporta el peso de las palabras leídas. Allí las subas o allí las dejes reclamando corduras en medio de Atocha para recibir el golpe de la sin razón que solo sabe acatar órdenes. Allí las subas o allí las dejes manchando asfaltos de sangre roja. Allí las subas o allí las dejes anonadas ante la tortura que, oculta detrás de viejas paredes, esconden felonías infames de quien inventa cuentos para salir bien parado de la acción mal realizada cosida a la rabia incontrolada, el rencor y la impotencia adoctrinadora que mal gastan su alma haciendo mal y defendiendo la maldad expuesta. Allí las subas o allí las dejes con la boca abierta delante de televisores encendidos que arrojan brillantes colores para contar cuentos, entre una mentira y otra contada con formas seguras que, se esconden detrás de miradas perdidas que miran suelos, arrastradas por las vergüenzas o que levantan pecho para mirar tus ojos, aquellos ojos que vieron, negando que viste lo que viste mientras se les escapa el cinismo envuelto en sonrisas vulgares. Allí las subas o allí las dejes volando indignaciones y estrellándolas en suelos que ya no aguardan la paciencia usando las mismas artes que criticas. Y allí las subas o allí las dejes, mientras la conciencia ata cabos a la experiencia y la experiencia vuela convertida en objetivos certeros como puntas de lanzas que voltean para clavarse en corazones duros como piedras.

No hay violencia, no puedes, reprimir con odio porque lo reprimido llegará de vuelta.

Allí las subas o allí las dejes y a pesar de que oscura cae la noche, no logrará la negrura parar el regreso del nuevo día que, de amaneceres estamos sedientos la humanidad entera y amanecer veremos levantar por el horizonte.  Y allí las subas o allí las dejes huir en tu memoria, volverán sin falta y todas aquellas flores aplastadas conversarán contigo hasta susurrarte al oído, "Defiendes lo indefendible, por eso te enfadas y se te arruga la cara. No me pasa a mi porque yo solo defiendo al ser humano".

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