jueves, 20 de marzo de 2014

No digas no. Prúebalo todo y luego di no

¿Quieres? ... ¿no?
Mejor, más hay para mi

Debías, comer aguacate. Tenías que comerlo porque no estabas llevando a tu organismo la cantidad de proteínas que, se supone, una cría debe tomar.

El juego de aparenten psicología inversa que usaba mi padre, parecería juego, si no hubiese sido, por el placer con el que degustaba hasta la última porción de elemento que, a mi paladar resultaba duro, fuerte e incluso algo desagradable. Pero, no dio fruto inmediato aquello de que la curiosidad picara mi mente Mente más juguetona que el juego que el más pícaro de los padres pudiera invitarme a probar. Lo único interesante para que yo decidiera probar y probar, hasta abrir el paladar a semejante "manjar" solo fue la completa conciencia de que "debía, aportar proteínas" ¿Proteínas? ¡Uhmm! debe ser algo muy importante, por la cara de seriedad con la que, los adultos, hablaban de ella.

A pizco, con sal, con aceite, con ... y con ... y un día, lo percibí como increíblemente agradable a mi gusto. Me había abierto a su existencia, había logrado entender porqué gustaba a tanta gente. Había construido un camino para sentir el mismo regusto que otros no se habían negado.

Y tú dirás ¿A que viene ahora esta absurda reflexión, más apropiada de un elegante blog de cocina orientada a la infancia?  Piénsalo, me había construido un camino para sentir el mismo regusto que otros, no se habían negado y había pasado, por necesidad.

Con el tiempo, me di cuenta, que esta secuencia se repite exactamente igual para cualquier apariencia que se manifiesta y no ha sido aún experimentada en mi vida. Antes de decir, no, aprendí a probarlo  y más tarde, entendí que no solo lo estaba probando, lo estaba comprobando para ver, si de una forma u otra, mejoraba sustancialmente cualquier elemento que había quedado anclado, sin posible mejora, en el baúl de lo que termina siendo creencias, hasta que hace relativamente poco tiempo, entendí que las creencias no son más que limitaciones impuestas por apariencias que, satisfechas o no, creen estarlo, a no ser que, algo las mueva desde el suelo, hasta el cielo, que reposa sobre cabecitas antes ociosas.

Momentos de crisis, momentos de creación de oportunidad

Desde que este blog se abrió a la mirada del otr@, sus artículos han ido contando como ante una visión y su realización, solo hay que tender alfombra roja de partitura de acciones para poner a prueba resultados esperados que nunca habían sido conseguidos. El reto de unos, termina convirtiéndose en mis propios retos y de mis retos he vivido contaminando la percepción de quien se para a leer líneas y entrelíneas y cuanto menos, es el momento, por incierto, desesperante, oscuro y tremendo que parezca, de invitar a seguir probando, comprobando hasta dar con el  uso correcto para lo que vives y estás por vivir porque, guste o no guste, no quedan los espacios solo para caminar por simple placer de correr detrás de "posibles" zanahorias. 

Nuestra realidad muestra una tendencia que vive intentando implosionar el mismo núcleo del movimiento, por miedo, a todo lo que está fuera y que ya ha dejado paisajes inmensos, tan desconocidos como el aguacate para una niña chiquita, solo sabe que de los lugares donde nace esa fruta, hablan más parecido a ella que los que hablan por su TV.

Nuestra antigua realidad queda varada en la apariencia, en el juego del aquí me ves y aquí quedas rendid@ a mis pies para pasar a ser el juego de quien, habiendo caído rendido a tus pies, ya no volverá a creer más que lo que demuestres absolutamente comprometido en crear verdaderos lazos de amistad y relación y esto, para roces, casamientos, para productos, servicios, proyectos artísticos o empresariales, porque, ya ni la discusión tiene atractivo y si resulta atractivo, dar la espalda a lo que, has decidido, no te conviene por muy guapo que se muestre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada