viernes, 11 de julio de 2014

Del hábito, al buen Branding

Sobrescribir en lo que ya está, en apariencia, terminado es la función pricipal de un actor/ hombre de acción, buscando, como meta principal, borrar o mantener toda la estructura neutra, lejos de creencias, juicios y presunciones, vengan o no venga, incluso de experiencia acumulada

Hacerse preguntas más allá de lo que se estima como verdadero, sin el temor a lo que aparezca como nuevo es el impulso que mueve hacia la preactitud a estar dispuesto a recoger aplausos y flores de estreno.

No hay salida,  hoy eres Antígona y mañana eres Creonte para pasar a ser Orestes y terminar siendo la ingenua Julieta, retrotrayendo la maldad y la bondad a nada más que justificación a decisiones tomadas en circunstancias que se comparten en el exterior pero varían de forma alarmante en el interior, a través, de la lectura de cada personaje, donde el actor o es simple observador que se presta a permanecer como instrumento o destruye la posibilidad de que tu, sentado en la platea, disfrutes del juego hasta el límite donde, sin ponerte a juego, sin correr riesgos puedas comtemplar el infinito mundo de probabilidades moviéndose sin parar y puedas apreciar el efecto que produce cada causa, aprendiendo, lo que el equipo artístico, sabe desde que inicia su tarea, no hay más que partitura de acciones y de las acciones solo vas a recoger efectos de los que tendrá que responsabilizarse el personaje, quiera o no quiera.


a vida es una obra de teatro que no permite ensayos.
Por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.


charles Chaplin

O lo que es lo mismo, o como decía mi padre "La vida es como un tango y el que no la baile, es un machango" 

Ante tamaña tarea, alguien puede decirme ¿Como realizarla partiendo del hábito, sin convertirte en lo que en teatro llamamos, actores de un solo registro?

  • Los hay quienes se desenvuelven por las escenas tomando cada trabajo como un reto de aperturas hacia, en la vida diaria, no lograría partir. 

  • Los que toman carretera y manta y del primer éxito, ya no saben salir.

  • Y los que, creen que de dentro, no hay nada que sacar.

  • Y los que están seguros de que el éxito obtenido por otro, les traerá fortuna la repetición constante de aquello que vieron, como único.

Más la lucha diaria por no ser reconocido pasa por no copiarse a si mismo y no copiar nada externo que proyecte la misma tendencia ya revisada porque ¿Quien te va a contratar, teniendo la oportunidad de contratar al original? 

La ruptura del hábito es el primer paso, tanto para los equipos artísticos, como para cualquier individuo o equipo de trabajo que, teniendo entremanos un proyecto, quiera proyectar el mismo, como único, diferente y especial y de nada vale, cambiar de vestuario, escenografía y texto, si a la hora de la verdad, tu partitura de acciones, no es más que la misma, repetida, una y otra y otra vez de trabajo, en trabajo, de tarea en tarea.

¿A quien pretende engañar Lola, si no se apellida Herrera? ¿A quien va a engañar Jhon, si no tiene como apellido Deep por mucho que lleve el mismo corte de pelo y se mueva de la misma manera? ¿A quien logrará engañar, tal empresa, por mucho que obligue a todo su tejido interno a gritar que son marca, si sigue articulando toda la partitura de acciones, como Imagen Corporativa, reconocible en su pasado y en el pasado, presente de toda la competencia?

O rompes el hábito, o no hay Branding. 

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