jueves, 24 de julio de 2014

El pasado para cuentos. El futuro difuso

Estar rodeada de mar, por todas partes, me tranquiliza justo allí donde el pasado solo sirve para crear cuentos y el futuro se muestra difuso, acobardado por la apariencia de estar, siendo completamente, en lo que ves y sientes, convertido en vida única. 

Haber nacido en ..., me da ventaja recordando, para dejar a un lado,  casi de sopetón, lo que por elección propia he tomado como camino y forma de vida o aquello de la carrera por la búsqueda incesante de mejoras en mi, en mis tareas y en el sueño de otr@s que, aunque elegido, te aleja de exactamente quien eres como realidad última. Soy tantas cosas, tantas gentes y proyectos como de cierto que también soy el mismo mar.

Mar maldito que arrebata y mar madre que te abraza pero mar o es la sensación que tengo nada más soltarle la primera mirada, después de pasar un tiempo alejada o es el mismo deseo de terminar convertida en ola que va y viene rompiendo contra acantilados negros en efervescene espuma. Espuma que se enreda en mi pelo y me susurra, ven, ven, ven ... no me dejes. 

Y resetear, hasta recordar que soy en cada momento y no mañana anclado en pasados viejos. 

Sin portazos esta vez, te abandono un rato para encontrarme de nuevo y encontrándome seguro que me vuelvo a convertir en el mismo centro de todo el universo para, desde allí, romperme en gotas que hasta tus pies llegan a refrescar tormentos.

Sin portazos pero habiendo rediseñado un artículo que tendría que haber sido publicado ayer para decir solo que, ni preocupada me voy por el canon AEDE, ni por cedros, ni por pesadillas que no traen más cuento que el de haber llegado a certeza de la que extraigo una decisión sosegada y tranquila, desde donde te cuento que "No pedí ser protegida porque no me siento amenazada por nadie que hasta mis pensamientos arribe" a fin de cuentas, lo que vivo como una amenaza real viene de quienes pretenden convertirse en protectores de lo que yo imagino y gestiono. Así emprendo descanso, sabiendo que no siento la necesidad de que vengan a aconsejarme y a despertar estados de hambre o avaricia, impotencia o ganas de intentar convencer a quien por medio de la ignoracia parece brillar.

Que brille, el sol. Que brille el agua. Que brille, la amistad. Que brille la raza de seres que adornan la tierra y déjame, aléjate si vienes a contarme no se que de que yo sola no puedo, de que tú sabes y puedes arropándome en una "protección" que toma ritmos tan anodinos como los empleados, como recursos "escénicos" en películas de mafiosos o extraídos de gorrillas que protejen lo que tenían pensado robar, para no hacerlo.

Y que no enreden, mientras suelto también el deseo de que puedas descansar, hasta que nos volvamos a leer entrando el septiembre.

:-)

Sed felices. Pase lo que pase, por favor, sed inmensamente felices!!! 

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