miércoles, 15 de octubre de 2014

El Santo Grial caído en una tacita de té

Que si, que si, que si que vaya guineo con el té y vuelta al té. ¡Que letanía! pero que se me cayó, que se cayó el Santo Grial en la tacita del té.

¿Sabes aquello de que andas, con tanto cuidado, cuidadín, cuidadín que no te fijas más que lo que tienes entre manos y olvidas las idas y venidas que tienen las cosas, las gentes y la vida? ¡Aaaaay! ¡Que se cayó! ¿Lo viste? hasta se cayó el artículo y terminado no andaba más que en lo que yo venía observando y observando, ocupada y sorprendida de como viene afectando al mundo que me rodea, la visión de hermosa belleza incluida en joya tan perfecta por estética o no estética y tan útil que trae con ella, el secreto de la eterna, eternisima juventud de proyectos varios o de varios proyectos.

Que si, que si que de para atrá y para adelante pasé desde el día en que cae el Santo Grial, en la pequeña taza de té, hasta ayer, hoy y seguramente mañana y pasado ya mañana. ¡Menos mal que tomo infusión tras infusión sin quitarle sabor con azucares varias! con lo que empalaga y pegajosea todo lo que toca, limpiar tamaña joya, sería misión casi imposible, dejarla tan alegre como venía. Despacio, despacito volvemos a abrir la lata para crear nueva infusión tirada en la nueva taza y queriendo dejar la cosa, al menos, como estaba antes de se cayera el Santo Grial en la taza, dejamos secar la joya y mientras, nos quedamos quietos, quietecitos admirando como las gotas finjen ser lágrimas y como las lágrimas quedan prendidas de todo lo que se había movido, mientras yo solo miraba ocupada y preocupada del juego que trae tener para tod@s la visión de un mundo jóven.

De la taza hasta el reloj que preside la pequeña salita y de la salita hasta ser consciente de como cada elemento que parecía estar esperando hasta que la acción de colorar la joya, se ha removido dejando a vista de todos que, seamos serios, bailando venían y descolocados están de donde tu los sentías.

Concentración que viene cosida del juego o del momento donde la diversión es extrema buscando soluciones, por aquí y por allá y que te hace olvidar que mientras tu mente reverbera probando hipótesis que quieren sanar tormentos, los tormentos de quienes no pueden parar a jugar y jugar, solo pueden copiar palabras tras palabras, hasta terminar tomando por tonta leyenda las verdaderas facultades del viejo y pellejo Santo Grial. 

Que no te líen, que no te líen porque para obtener beneficios de los nuevos juegos, no basta creer que puedes repetir las viejas fórmulas aprendidas y darles nuevo aspecto llamando, cada cosa, con nuevas y frescas palabras y deja, deja y para y para porque para danzar el ritmo del nuevo intento, mejor dejarse llevar por el ritmillo que enama de lo que traes pegado a las manos que buscan donde posar, aunque sea cerca de la taza, la joya de la que andas, medio enamorad@.

Viajemos. Señor ¡Y yo con estos pelos!


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