viernes, 1 de mayo de 2015

De la Imagen de Marca al despliegue de contenidos

De dos saltos vienes a conformar la idea que quieres expresar:

  • El objetivo, desplegar toda la propuesta de lo que ofreces
  • Sustraer de todos los elementos aquellos que quieres resaltar para conformar la Imagen que vas a mostrar poniéndolos debajo del foco.

Reviertes situaciones anómalas en material de puro cuento. Te guste o no te guste eres y a veces, lo que no crees relevante, tiene un valor más allá de lo que imaginas, para el que está fuera y observa, así que quizá una de las premisas más importantes escuchadas a lo largo de la puesta en pie de procesos creativos es la de, prueba y arriesga o lo que es lo mismo ¿No te contaron que un espacio en redes alcanza para más de las dos, tres o cuatro páginas que cubren un CV? ¿No te diste cuenta que un Site cubriendo un quienes somos, que ofrecemos, quienes nos avalan no aprovecha todo el soporte que procura la inversión?

Más allá de las líneas que la Imagen Corporativa se empeña en seguir como si fueran rieles que les llevan y les traen del y al mismo resultado, una y otra y otra y otra vez, existen grandes espacios o como digo a los actores que emiten texto "Los personajes también respiran" o, como si de buenas a primeras el valor de lo políticamente correcto no tuviera sentido donde el otro espera que tus acciones, casen a la perfección con lo que emite tu discurso porque una cosa es lo "adecuado", lo "acertado" y otra muy distinta lo que se escapa y nunca logra ser aprovechado. Aquel vano intento de mecanizar toda tarea, aquella vieja utopía de eliminar todo lo "extraño" hasta militarizar para conseguir la máxima apariencia de extrema hiperproductividad que nos procurarían las máquinas, ordenadas y programadas para dar exactamente lo mismo en todo momento, a pesar de las circunstancias y de todas las ansiedades que conforman las escenas que vivimos, cuando los resultados, por no ser predecibles como un más de lo mismo, nos agarrotan durante todos los caminos, hasta dar con la no respuesta, esa que muestra empleados abotargados y otros interesados que viven descreídos, allí donde ya no hay forma de hablar del tema, más que para contar, casi como excusa justificada, que estamos en un espacio donde no hay salida.

Arriesga, aún cuando no lo viste, a dejar detalles de quien eres, de que sufres o que otros mundos de posibilidades llenas aún cuando la vieja idea Corporativa siga creyendo que captar talento es abrir CVs donde se muestran hileras de características todas iguales y estima elecciones, en función de la apariencia de venirles al cuento, como anillo al dedo, permite que tu Tio Vania, aunque viva en medio del campo y la nada, seque su sudor con hermoso pañuelo de seda, última moda en San Petesburgo o que tu Ofelia revierta ingenuidad que la ata a los 14 años, en inteligencia que arrasa a los 50. Déja la tira del sujetador asome debajo de mata de pelo revuelto y deja oír a una Medea que no atiende, no entiende y tira por las ventanas la visión de hermosa niña que al ritmo del balancín permite ver ropa interior de rojo intenso o más intenso que atarceres en Madrid.

Es importante que se sepa que eres lo que se quiere y también lo que realmente eres. De extrema creatividad afiebrada y tendente a ordenar hasta convertir en fórmulas cada proceso, cada pequeño encuentro. Si importa que seas expert@ en leyes y que, además, no puedas evitar romperte la sesera intentado descifrar parámetros de juegos imposibles hasta dar con el sustrato que convierte a tu herramienta en la que gana por "Jaque Mate" a tu oponente, envuelt@ en hermosos diseños de armas y vestidos.

Es vital, por reconstituyente, que todo lo que haces bien o mal refleje el mar de posibilidades que, tú quizá por estar dentro del laberinto, no puedes ver direccionado hacia el desarrollo de tareas singulares pero que, especialistas en encontrar aquella pieza de encaje en sus proyectos, puedan usar, convirtiéndote en la musa que inspira la visión de nuevos resultados.

¿Que tu espacio adolece de esos especialistas? es posible que la necesidad aún no les haya llenado de prisas pero, te digo que el descreimiento en los puntos de encuentro, es la cuestión que les obliga y si no, desapareceran.

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