miércoles, 7 de octubre de 2015

La curiosidad que mató al gato o, no

No lo vi, los vi crecer aprendiendo a cada paso o cada narizota regañada, si el olor quedó malo o a cada narizota satisfecha que hizo salivar bocotas y temblar de alegría ojitos traviesos. No lo vi pero vi que la curiosidad alimentó cuando hizo falta y  de falta, lamentar la afluencia del talento en actores varios o varios elementos en cualquier parte.

Dicen que nos diferencia de los niños o dicen que es lo que pierdes cuando en el lento caminar de la vida vas descubriendo que no es lo que sientes como verdadero, sino todo lo que ya está escrito, así que solo habrá que esperar para poder leerlo, esperar para que alguien te diga lo que está bien o lo que está fatal, mal, lo que no casa con lo establecido o lo que de esperar esperan de ti que, desde luego, no sea volar. Dicen artistas que se dedican al noble arte de conservar talento y habilidades que la vida tiende a querer borrar que la única misión que les acompaña, a lo largo y ancho de toda la aventura de su vida creativa es precisamente entrenar hasta convertir a la curiosidad en el único y verdadero motor de sus vidas.

Añoranza de curiosidad es lo que se manifiesta cuando la edad se cuela como una mochila vieja en las espaldas dobladas de quienes ya han dejado de permitir que la curiosidad sea solo aquello que "mato al gato". Curiosidad anhelada, curiosidad perdida para que, quizás, pensada como un reto puedas volver a encontrarla.

Delicioso talento del que llegamos llenos. Espectacular habilidad que perdida agarrota en un gesto de desidia, de resignación cada gesto de la cara, cada arruga que espera el desenlace que preconizan las verdades ya masculladas, comidas y regurgitadas que acaban es un lacónico "La vida es así" o, no, seguro que la vida no es así, seguro que la vida es como tu y yo la pintemos y para ello, quizá solo con un pequeño y sutil entreteniento - entrenamiento podamos volver a hacerla nuestra aún cuando la tristeza oculte la impotencia que rezuma por la vida del que solo espera y espera.

Anda, ven, ven y canta, baila, recita convirtíéndote en agua que lame piedras transformándolas en arenas, es fácil, extremadamente fácil y aunque el cansancio y la impotencia te llamen pregunta el porque, para qué, como, donde, quien, qué ... de cada grano aún cuando crear conocerlo. Siéntate y descubre cuando hay de cierto en las verdades contadas y aceptadas. Cuanto hay de incierto y cuantos granos movidos o al son de la nada premeditada o al ritmo de la premeditación más cáculada revelan lo que nunca fue contado y lo que nunca quiso ser desvelado.

Para qué,  porque ¿Quien te dice que el sentido del "no hago lo correcto" en realidad, no juega contigo hasta hacerte creer que eso es cierto, cuando a dos pasos y medio, subiendo por la izquierda y dando volteretas por la derecha, aquello que te contaron no es más que paja seca que, sin que te des cuenta, ha secado cada poro, cada célula de tu cuerpo y te sigue manteniendo a la espera. Pregunta, preguntate y repregunta hasta que la claridad muestre el Como, cuando, donde, que, quien, porqué, para qué de cada mota subiendo y bajando al son del mucho o poco aire que es removido en la habitación que te mantiene atad@ a lo ya establecido, a lo ya dado aún no se sabe bien porqué o para qué.

Dile al aire que reviente puertas, ventanas y paredes para que, el para qué se convierta en el motor, que sin que tú te des cuenta vuelva a llenar todas las sequedades y reviente las costras que te mantenían creyendote que esa era tu edad real.

Como amo a los actores que aún viejos se llegan hasta las tablas que sostienen las escenas y que como gatos curiosos y traviesos, aún manteniendo edades imposibles juegan a que son luz, a que son viento y marea, a que son niños o malos, muy malos y perversos para que tú te lo lleves dentro y por dentro cambies hasta que seas irreconocible por todas las partes donde la curiosidad se perdió y por donde apareció la espera de quien cree que la felicidad es aquel trocito pequeño que roes, sentado al sol y no el constante movimiento.

Un solo para qué de tu juego y yo, te espero ;-)





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