jueves, 22 de septiembre de 2011

Marketing de experiencias en eventos

A diferencia de lo que se pueda pensar el evento vive en un mundo que intenta sincronizar el modelo publicitario con el espacio del logo en las manifestaciones más usuales. El Marketing de experiencias, sin embargo, aparece en mi camino, nada más tocar el sector de los eventos y primero toma forma en una apariencia de personalización de la pieza, allí cuando el cliente solicitaba que el logo y el discurso corporativo se mostrara como el núcleo central de todo el conjunto para, luego, ir desarrollándose, poco a poco, mientras adquiría la certeza de que siempre se dejaban guardado lo más útil de las herramientas artísticas.

Los profesores de teatro de AraceliMásArte se esforzaron y mucho, en marcar las diferencias entre distintos encuadres, conocimientos y experiencia dejaron claro que nunca una manifestación de las artes escénicas pierde de vista el espacio interactivo que se genera entre el público el equipo de trabajo, si bien, el espacio a la italiana se muestra como un, a modo de, pantalla gigante, es el espacio tiempo compartido lo que genera la comunicación bidimensional que posiciona la escena en las antípodas de los soportes que dibujan paisajes en espacios planos, que si bien pueden crear la ilusión de fondos y esquinas tridimensionales, nunca logran establecer diálogos, a tiempo real, con el espectador.

¿Mensaje o diálogo? 

Es el miedo que se oculta entre las telas de la emisión de un discurso unidireccional y la elección del diálogo como recurso de construcción lo que se esconde detrás de la reserva para pasar de evento, más o menos, personalizado a un evento estratégico que se diseña con Marketing de experiencias, lo que prima al inicio de las relaciones entre cliente y agencia de eventos.

Las sutilezas de la personalización en elección de colores, olores, sabores, textos son estructuras conocidas en entornos publicitarios, son temas viejos que siempre llegan disfrazados de nuevos que ganan valor en lienzos y pierden valor cuando se los traslada a espacios escénicos sin admitir la fuerza y la potencia de una estructura dramática que aún encuentra reticencias en clientes temerosos pero es el diálogo lo que más asusta a Marketing y RRHH y lo que Branding debe estimar como la posibilidad real de establecerse como parámetro en el diseño de experiencias compartidas que por primera vez tocan, con la varita del éxito, el objetivo de vinculación y fidelización que tanto se busca y no se encuentra por debajo de una personalización que no admite aún siquiera la estructura dramática como recurso de composición en los eventos.

Una  rana o un príncipe

Dicen las malas lenguas que toca besar muchas ranas para encontrar un príncipe. Dicen las buenas lenguas que, a veces, besas a la primera rana y ella se transforma en príncipe. Digo yo, que quizá sea el deseo que nace de una necesidad imperiosa lo que te hace elegir la rana que trae príncipe como primera. No hay forma humana de sustraerse a las contiendas pero la elección correcta de las herramientas evita que tires años clavando un solo clavo con una zapatilla, si elijes de primera oír la experiencia y el conocimiento de aquel que lo clavó de dos golpes con un martillo.

Sea como sea, toma la mochila, la lupa de Sherlock y atent@ porque, partiendo de la base de que un equipo artístico, siempre crea entorno de fans y genera cultura allí donde toca, si tú quieres pasar a disfrutar de esas prerrogativas no te queda más que tomar camino y lanzarte a la aventura persiguiendo artistas que suben y bajan de telares rumbo a la luna o bajando al mismo fondo de todos los mares.

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