jueves, 13 de octubre de 2011

Branding y RSC. El corazón del ser humano

Haciendo rodar cabezas, allí, adentro, muy adentro para poder implantar concepto correctos de Branding en proyectos sugiero desestimar cualquier elemento que nazca de la sensación de impotencia, la imagen del miedo al hambre que dibuja la avaricia, la imposición por según que fuerzas, el disfraz de la seducción que con buenas palabras guía y somete voluntades y estima que el Sentido Común es un arma estupenda que si no te encaja en la certeza de haber obtenido la verdad después del éxtasis que provoca el éxito, te obligará a buscar donde nadie buscó para seguir aprendiendo, a desarrollar la inmensa cualidad de quien sabe navegar con el timón de la intuición cogiendo corrientes favorables que te permitirán charlar amigablemente con quien te encuentres deseando serles útiles, de verdad útil, en todos los sentidos y así dar con la verdadera senda por la que has de pasear tú y tu proyecto.

No hay Branding, donde te puedas sentar si no eliges butaca dándole la pata del Valor Funcional que sea bueno para quien lo va a adquirir, la lado pegas la segunda pata de Valor Emocional que pueda traducirse en crear belleza que valla implícita y envuelva tus productos y servicios y a otro lado, pegas la pata que falta de Valor de Responsabilidad Social Corporativa que, tomando la calle que da justo a la plaza de la Reputación, sirva para que todos los que se relacionan y cuando digo, todos, digo todos sin excepción, obtengan beneficios y cuando digo, beneficios, digo ilimitados beneficios. Si quieres una construcción óptima de Responsabilidad Social Corporativa debes saber que la solidez de ésta es directamente proporcional a la fuerza del deseo y las acciones creadas en función de conseguir el máximo beneficio para todos los interesados.

Aquello creado por Marketing anunciado a bombo y platillo en este país por alguna empresa de limpieza, que hace un tiempo gritaba en el mercado lo de las tres B y que acunó los éxitos que encumbraron a este departamento, aquello de Bueno, Bonito y Barato, es hoy día un concepto limitado que dejó coja la butaca donde se sentaron casi la totalidad de empresas, aquella B de Barato es la que dificulta la implantación de un buen Branding que pueda dar por válida una construcción de un Valor de Responsabilidad Social Corporativa aunque sea mínima.

La B de Barato, lleva a la reducción de costes en los puntos de producción, distribución y atención al cliente, a tal límite, que el consumidor termina horrorizado por las artes que terminan corriendo más que la pólvora encendida de una campaña publicitaria millonaria diseñada con las más espectaculares fórmulas de sugestión. La B de Barato crea estructuras internas injustas de tal calado que la destrucción de cualquier posibilidad de Belleza queda relegada solo al carácter de anécdota. La B de Barato construye un Bueno que da tan pocos resultados que hace imposible cumplir el deseo de obtener el máximo de Beneficios para todos los grupos interesados pero, sube o baja, entra o sal y siempre terminarás en el mismo punto, la realidad, no es controlable por normas o canales, la realidad es la que esconde aquellos estados de las personas que componen los equipos de trabajo del proyecto, y la dificultad está en los corazones que sufren de impotencia, de avaricias por miedo al "hambre", de carácter impositivo por falta de recursos expresivos y la insoportable creencia de que se puede ocultar la presión detrás de hermosas palabras huecas.

Llegas y te quejas cuando te vengo avisando, ya de lejos, para crear un buen Valor de Responsabilidad Social Corporativa es necesario que acometas el trabajo hasta transformar todos tus equipos de trabajo en embajadores y la construcción de verdaderos puntos de encuentro con diálogo bidimensional interactivo.

Bueno para tod@s. Que pueda transmitir Belleza y que DÉ  BENEFICIOS PARA TOD@S.

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