miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Crees no tener un amigo que se llame Juanito?

¡Y yo, con estos pelos!

Subes, bajas, vas a la derecha para luego volver a la izquierda, quieres ir adelante y terminas volviendo atrás o el mito del eterno retorno de Escher que, en un momento cualquiera y sin venir a cuento, te hace consciente de que, hay un nudo gordiano que siempre y, a pesar de parecer que estas en el mismo lado, te encuentra dos grados subidos o bajados en el tiempo. 

¡Menuda salida! Si tu no crees tener un amigo que se llame Juanito, que viva en Australia y que plante rododendros, te sugiero que busques entre los que se llaman Juan, le encuentres un trabajo increíble en Australia y le susurres que te encantaría que plantara rododendros alrededor de su nueva casa. Ya, ya .. ¡Menuda salida! pero te digo, suele ser mi salida preferida. "Yo, cuando no lo encuentro, lo creo" ¿Porqué iba yo a conformarme con menos?

Encontrar entre tus amigos a uno que se llame Juan, darle un trabajo increíble en Australia y con un susurro lograr que plante rododendros alrededor de su nueva casa parece tarea imposible, a no ser que, convengas conmigo, en que, no solo entre los viejos amigos puedes buscar al tal Juan. Fácil es la tarea si planteas varias opciones, ¿Que tal, un fantástico casting donde han de llegar solo Juanes dispuestos a trabar una profunda y larga amistad? también puedes elegir, emitir un susurro para conseguir que tod@s tus amig@s cambien oficialmente, su nombre, por el de Juan o puedes exigirte la construcción de un avance tecnológico específico para, detectar al que se llame Juan, lanzando un sistema sonda por infinitos mundos. Una vez localizado al tal Juan, queda encontrarle un trabajo increíble en Australia y aunque parezca difícil la tarea, te puedo contar varias soluciones ¿Pensaste en la posibilidad de estudiar inglés para chequear a diario portales de búsqueda de empleo en Australia? aunque, si tanto te parece el esfuerzo, quedan posibilidades tan atrayentes como lanzar campaña publicitaria extrema en tan lejanas latitudes vendiendo las bondades laborales de, a estas alturas, ya no Juan, sino Juanito mi gran amig@ ... Pero, ¿Y si tu Juanito no quisiera trasladarse a vivir en Australia? aún así podrías cambiar de nombre la calle donde vive y la calle donde trabaja, una podría ser C/ Australia y la segunda Avd. Australia. 

Después de tantos esfuerzos, siendo persona agradecida, aquel que paso de ser desconocido a amigo y de amigo a, un ya Juanito para ti ¿No estaría dispuesto a darte un simple masaje para que, tomando ya la recta final, puedas dar por terminado el cuento? 

"Un susurro y consigues que plante rododendros" Fantástica visión, a la que no podrás llegar más que por caminos inciertos, pocas veces transitados, así que, quizá, solo rebuscando en redes, algunos tutoriales, para iniciarte en técnicas brujeriles puedas dar por apropiado un The End al cuento, aunque, si tu amig@ fuera alérgico, podrías, simplemente regalarle cuatro gigantes rododendros pintados en el salón de su nueva casa.

Ahora, y ya llegado al final del cuento ¿De verdad que no tienes amig@ al que puedas llamar Juanito el de los rododendros o es que no puedes permitirte la libertad de ver a Pepit@ de las violetas?  Y viéndolo, sin tanto esfuerzo, cuéntame entonces el cuento que a mi me haga desear tener como amig@ a Pepit@ de las violetas? 

Te lo dije ¡Y yo, con estos pelos!

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