martes, 16 de octubre de 2012

Momentos inolvidables desde la satisfacción

















Momentos inolvidables desde estados de satisfacción

"...Habiendo en superficie, miles de malos vientos, arrasando todos los paisajes nuevos ..." levantando escarnio y susurrando venenos a aires que, llenan viciados, todos los huecos. Huecos que parecen tomados por negruras eternas. Eternas letanías que quedan atrapadas en barrigas vacías que se revientan en rabietas con pocas entendederas y sin ganas de subir hasta descerebradas cabezas que emiten pensamientos que buscan arrasar ojos enrojecidos y a punto de soltar la lágrima que grita que llega perdida la esperanza y repliega, repliega, repliega sobrando por las esquinas aquella cuenta perfecta de vieja que invita a imaginar que dos y dos, son cuatro para esbozar una sonrisa que, pícara aventura que a lo mejor, dos y dos son cuatro pero si sumas otros cuatro tienes ocho y ocho dieciséis.

Subida en carros de satisfacción paseas calles empedradas de hábitos viejos y tornando marcha sobre ellos, reconoces que, sin ellos, no tendrías pavimiento sobre el que hacer rodar pasos que a nuevas aventuras te harán llegar y mientras observas ruedas que avanzan tranquilas, atrás dejas el tormentoso lamento del miedo y el terror que busca, con su último aliento, apuñalar tu alma con el juego infame de cuatro grillos que en la cabeza quieren reclamar lo perdido, aunque eso te cueste el maravilloso futuro. ¡Ay, miedo! miedo, miedito, miedo que por precavido quieres que termine royendo pedacito de felicidad, cuando al final de cuento, siendo cuento, está la felicidad completa.

2 cervezas, cuatro aceitunitas y te cuento. ¡No tardes!

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