lunes, 10 de diciembre de 2012

De la Imagen de Marca en el tejido empresarial

Las construcciones altamente jerarquizadas asumen con facilidad la tendencia a pensar que las estructuras internas obtienen mejor rendimiento en la especialización de tareas, la separación de todos los estamentos y la implantación de políticas de gestión que promuevan la competitividad, basadas en una cultura extendida que provoque el miedo, el objetivo es claro, la búsqueda de opciones que diluyan el brote de conclusiones que se opongan a las estrategias elaboradas por sus cúpulas, es tanta la inversión y tanto el esfuerzo en controlar el descontrol que saben provocarán sus procedimientos que termina por no ser rentable el intento.

A pesar de los esfuerzos, en menos de lo que quisieran, toda la estructura, incluso la externalizada y alejada de todo el núcleo empresarial termina conociendo el objetivo real y es capaz de prever el resultado, ese resultado que solo aceptarán las cúpulas cuando se haya convertido en tsunami en los puntos de encuentro. 

Branding, debe buscar la implantación de mecanismos y canales adecuados para obtener el feed back antes incluso de salir en modo pruebas. Se impone la coherencia, de principio a fin, en toda la estrategia para contextualizarla en unos contenidos diseñados en base a la observación y difundidos en canales de relación donde los interlocutores deben generar un entorno donde ganar - ganar sea posible. El recurso más válido de Branding es la adecuación sostenida de toda la estructura a un objetivo común que ha de perseguir, poner en pie, la formulación de la que se obtiene un Valor real de Reputación.

El Valor de Reputación de Marcas, no es algo que aparezca de nada, a día de hoy, en todo el mundo, se puede percibir una batalla campal en todos los puntos de encuentro que tocan los mercados y en ese mismo punto de inflexión los grupos interesados en el proyecto empresarial más alejados de los intereses de los que tocan sus cúpulas, son capaces de infligir mucho daño a la Imagen Corporativa que se muestra poco dúctil y permeable al cambio que se preconiza. Maquillar de poco vale y además, quien debería maquillar porque es quien está cara a la gran base de la pirámide, ha terminado siendo el empleado más vilipendiado y denostado de toda la estructura empresarial y manifiesta la imposibilidad de ejercer una tarea correcta como embajador del proyecto, no por falta de habilidades o capacidades, si no más bien por la férrea oposición de las cúpulas que tocan la realidad de los puntos de atención, solo por informes que nunca son ya a tiempo real y que dependen de la buena fe de empresas externalizadas que viven de la relación con esos órganos decisiorios. 

Si bien, parecería un mal endémico de las grandes corporaciones y aparentan las pequeñas y medianas empresas la habilidad de saltar estos escollos, no es real la percepción, el núcleo que confunde a cualquier modelo empresarial, corresponda este proyecto, al entorno de pequeña, mediana o gran empresa es la intencionalidad, por la cual se mueven todas las personas que ponen en pie la idea. Lo que impregna de irreal todo el paisaje es la creencia de que puedes seguir funcionando con estrategias 1.0 en un mundo que ya vive plenamente en el 2.0 de la colaboración, donde la información corre a velocidad de vértigo.

El cambio estructural pasa por elegir entre "Solo ganar dinero" a un espacio de conciencia donde "No solo basta con ganar dinero, hay que ser responsable del como se gana"

Y allí, justo allí, en el como se gana el dinero, cae sin remedio la construcción de un Valor Funcional que aún cumpliendo las expectativas de diferentes controles de calidad, puede llegar a ser percibido y experimentado, como la falta de ella. Incapaz, además, la Imagen corporativa de atarse a un Valor Emocional, de difícil comprensión para estructuras piramidales, no puede concebir la forma o el espacio de donde sacarlo, sin embargo, no es más que la de haber generado el espacio de trabajo adecuado para que el empleado pueda realizar su tarea con la tranquilidad necesaria que, le permita desplegar su capacidad creativa para llegar a desarrollar la habilidad de traspasar belleza a todo lo que toca en su tarea, dado que luego es el producto y servicio que tocará a todos. Y por el como gano el dinero y no como, aceptar que el Valor de Responsabilidad Social Corporativa, es en realidad el campo de batalla que ha de construir todos los espacios de relación, dentro y fuera del tejido empresarial, como el entorno adecuado para generar la posibilidad de enriquecerse pero, enriqueciendo a todos los interesados, sin excepción.

¿Quieres Reputación como Marca?

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