viernes, 29 de junio de 2012

Necesidad de Branding y RSC en los espacios de atención

Purita hambre de Branding y RSC en los espacios de atención

Podemos ser conscientes o no, pero de un solo vistazo podemos ver como los espacios de atención, en solo unos años y en este país, han pasado de un estilo construido como un collage que bien recrean las películas de Almodovar a unos espacios amplios, con marcadas tendencias minimalistas y con una limpieza a prueba de Don Algodón. 

El Corte Inglés fue uno de los precursores de una imagen, de más limpieza, que buscaba tener todo lo que desearas, en el mismo espacio, para evitar perder el tiempo a consumidores, cada vez más ajetreados y que instauró un modelo de atención que, buscaba llenar el hueco de una clientela que sufría, en demasía, de falta de autoestima. El trato al cliente, como si fuera el "señor" que "siempre tiene la razón" derivó en una especie de moda que, en extremo, copió todo proyecto empresarial que en aquella época deseaba asentarse en una sociedad que vivía deprimida por carencias de todo tipo. De aquellos vientos, miles de tempestades que te tratan como cliente "preferente" cuando la realidad, que percibes, solo manifiesta que el único objetivo es el de "compra y vete", pero oye, vete lo más lejos y lo más rápido posible, porque mañana no tendré soluciones que ofrecerte, si el producto no es lo que te conté. Te devuelvo lo pagado y compra en mi tienda de nuevo, fue la única propuesta que se le ocurrió a una Responsabilidad Corporativa que ante lo Social, la única respuesta que podía dar era ese lacónico "Es el procedimiento de la empresa" que pusieron de moda las empresas, casi nada queridas, de telecomunicaciones en España.

De paisajes conocidos al conocimiento de los conceptos de franquicias, que hicieron suya aquella connotación de "Te lo doy todo y barato pero rápido, rápido que debes dejar espacio a la cantidad ingente de clientes que llegarán por todos lados" 

Vengo de un sector que prepara hasta el más mínimo detalle el espacio de atención al cliente. Allí donde el "cliente" viene a comprar mi producto o pieza teatral, es un espacio, cuanto menos sagrado, para todo el que lo visita y no es solo por "extraños" y "misteriosos" objetivos que se mueven en estructuras tan sólidamente probadas porque, guste o no guste, una pieza artística, no es más que un producto y por más que nos lo parezca, ni siquiera es un producto de primera necesidad, más allá, de si lo quieres comparar con un médico del pueblo, como hacía Lorca, aunque, te recuerdo, ante la necesidad, prefieres más una patata que dos aspirinas y cuatro conciertos o piezas escénicas, si lo que aprieta es una tripa llena de hambres. 

Lo que vives como Arte y pagas como Arte o lo que me diferencia, como artista de un proyecto empresarial común, es que yo tengo la absoluta intención de quedarme en tus emociones, tus pensamientos y tus acciones de forma permanente y eternamente y para ello, doto mi estilo, mis formas y conceptos de impresionantes contenidos, con coherencia de principio a fin, en todo lo que te muestro. Por si fuera poco, además, me sostengo en la certeza de que mi espacio de atención, lo construiré de tal forma y manera que consiga un diálogo contigo perfecto ¿Porqué? porqué no admito clientela que solo venga a consumir, porque amig@ mío, trabajo un público que asiste a la muestra de mi producto y espero de él que siga presente, pase lo que pase y en función de contarte como va creciendo o menguando todos mis procesos y proyectos y de que él me cuente, de primera mano y sin intermediarios lo que necesita. Lo que diferencia a los artistas de los proyectos empresariales, no es más que aquel deseo imperioso de hacer para ti y comprobar si realmente satisface tu necesidad, en vez de lanzar necesidades y esperar que te las tragues, sin escuchar que, te importa menos que un comino, lo que le preocupa a las cadenas de montaje de gran producción. 

Siendo este el caso ¿No vemos como puede beneficiar a Branding que el Arte le ayude a diseñar espacios de atención al cliente, para transformarlo en fan?

Un fan lo obtengo yo, y lo obtengo porque me esfuerzo en ganarme la confianza de mi interlocutor. Un cliente es más fácil obtenerlo, pero también te digo, es más fácil aún perderlo y entre cuentos, dimes y diretes, con verdades contadas a medias y diciendo medias verdades, señalo, que sin querer te he puesto en la primera baldosa que te lleva a la plaza del Branding, pasando de largo por los comederos que te invitan a llenar tripas de aire en vez de patatas cocidas, sin el más mínimo reparo.

¡Y yo con estos pelos!

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