jueves, 8 de noviembre de 2012

Branding y el amante de los procesos

Desde detrás se ve mejor que, desde el punto de visión, de quien va corriendo en pos de una sola meta.

Branding pareciera que vive ese momento donde se camina encontrando nuevas veredas, abriendo espacios a lo desconocido. Podríamos pues, usar una pequeña licencia poética y llamar a Branding, pionero, de este nuevo tiempo.

Siempre que me encontré con un pionero pude percibir como, éste personaje, andaba perdido en los detalles de los procesos, intentando aglutinar toda la información, para dar con el camino bueno. Luego llegan los esfuerzos por señalizar el camino, allanarlo y hacerlo rutinario para quienes quieren llegar a la misma plaza que el primero, pero todos, incluido el pionero, pierden por los senderos marcados, en algún momento, la percepción de todo el proceso. 

Puede que la pérdida, cuando se logren allanar las veredas sea inevitable, sin embargo, Branding, no puede sustraerse, a la búsqueda incesante para lograr volver al estado en el que vive el pionero, bajo la pena de llegar a la misma plaza, donde la Imagen Corporativa, asume el comportamiento de "lo políticamente correcto" y termina desdibujando las mismas líneas que remarcan en ella y en la competencia todos los defectos que molestan a los grupos interesados, porque lo que no logra aún digerirse por completo es que la Era de la Información y todos sus adelantos tecnológicos han generado la estructura necesaria para que argumentos de peso en la Era Industrial como aquello de "Ganar dinero por el medio que sea" o "El fin justifica los medios" deja de tener peso y vigor, a límites aún no explorado para los sistemas antiguos que ahora viven en decadencia.

El pionero es capaz de sentir la magia que nace de dar varios pasos que nunca antes se dieron. Nada más encontrarlos debe amplificar sus alertas y ponerse en guardia contra el primer arquetipo social que pretende aquello de que con repetir las mismas acciones, basta, para rescatar esa magia, porque ya habiéndose  perdido con el encuentro, no llega a contemplar que ya no se vive en el mismo espacio-tiempo donde le sirvieron los pasos anteriores, y sin comerlo, ni beberlo, te sorprendes a ti mism@ en otra tendencia a la que agarrarte cuando la magia que provocas te supera o te sorprende en exceso, reglando todo el proceso en una innumerable retahíla de normas y leyes con las que, pretendes terminar encontrándote con el éxito anterior. Cuando pruebas esa medicina, sin duda termina apareciendo el determinismo para acabar pensando, si, ni repitiendo consigo el mismo resultado, es que hay algo o alguien fuera oponiéndose, si hay algo o alguien fuera oponiéndose, no te queda más remedio que hacerlo estar de tu parte o bien barrerlo, sin la más mínima consideración y cuando, aún así, sigues sin recibir el mismo grado de magia y éxito, llegas al presentimiento de que, a pesar de todos tus esfuerzos, ese algo o alguien, se te opone por algo "extraño" o feo que hay dentro de ti y que no ves. Salir del entuerto, es fácil, si logras no empeñarte en la tarea de seguir agradando o acabar con esa voluntad de oposición externa y eliges pensar que no es el mismo espacio - tiempo, no son las mismas circunstancias, ni delante o detrás tienes ya el mismo camino que antes has andado y entonces, solo entonces vuelves a recuperar el carácter de un pionero, emprendedor, actor o hombre - mujer de acción y te permites dar valor más al proceso que al resultado.

Y ahora, agotad@ por la prueba, aún te digo más, el actor - actriz, además, debe asumir que su personaje sigue viviendo por siempre en el mismo espacio - tiempo pero ellos, no y verás cuan difícil es sostener contenidos a lo largo del tiempo.

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