lunes, 5 de mayo de 2014

Eventos tipo Vs Eventos estratégicos

Resulta relativamente fácil para un artista tocar el área de eventos. Llegan casi de casualidad, no era tu intención llegar al despacho de un consejero cultural a negociar la posibilidad de hacer uso de instalaciones teatrales o vender una pieza y salir de allí, con la misión de dinamizar una área de lectura en un circuito de bibliotecas, lanzar una propuesta para dar pistoletazo de salida a unas fiestas populares o verte envuelto en un proyecto para dar brillo a una zona comercial que pierde clientes a la velocidad de la luz, y más fácil aún, resulta elaborar propuestas innovadoras que acercarles, cual plato lleno de manajares a la boca, con la única cualidad de riesgo de no "extralimitarse" en calidades e intencionalidades que opaquen el brillo de otros intereses que se ocultan por los cajones y que tú, nunca lograrás ver.

No había, tampoco, intención clara de tocar eventos de empresas cuando llaman a tu número para pedirte una pieza, cualquiera, con la que adornar, alguna de sus celebraciones o hacer uso de ella para conseguir objetivos para los que no fueron creadas creyendo que eran adornos con los que "diferenciarse" de la competencia, y allí, de entrada, también resulta fácil dejar volar la imaginación para dar salida a los "velados" mensajes que te son lanzados y que requieren, desde el punto de vista de cualquier equipo una revisión del trabajo que se acomete, sin dilación. Ahora,  resulta, cuanto menos, simpático observar las caras de tu equipo, cuando logran ser conscientes de que, en realidad, no es que no crean en la fuerza comunicadora que se puede extraer de tu trabajo artístico o que no se logre percibir el telar donde cosemos los "mensajes" requeridos como objetivos es que,  amig@ mío, simplemente, no se manejan criterios profesionales, más allá, de donde llega el gusto o no gusto de personal del contacto que se acerca a ti, más que con conocimientos, solo arropados con miles de trillones de prejuicios. Para terminar pagando por un producto que ni siquiera saben dar uso.

De la belleza de una pieza, de tu gusto o no gusto, a mi gusto o no gusto a la intención con la que se crea y la habilidad que la convierte en un canal transmisor y espacio de interacción y diálogo. De lo que yo busco que suceda en el espectador al ponerla en pie a lo que el espectador cree estar contemplando. 

Mientras la rutina del evento cae en el gusto o no gusto de personal especializado en protocolos, profesionales del turismo o agencias de comunicación que solo manejan lenguajes publicitarios el artista aguanta la sonrisa y sabe:


  • Que una pieza artística puede ser personalizada para lanzar no solo mensajes, si no complicados contenidos.
  • Que, al salir a escena, partituras de todo tipo, atadas y bien atadas se manifiestan como detalles de máximo cuidado para que todo logre ser experiencia compartida.
  • Que, experiencia compartida, atrapa la vinculación y genera sentimiento.
  • Que la cuenta de diálogo e información obtenida es la mejor forma de encontrar material estratégico para ofrecer mejor transmisión en la comunicación.

Y que, lo que te gusta, puede no ser el canal adecuado para conseguir el objetivo, mientras que, pedirnos lo que "nunca se hizo" como algo innovador, no deja de ser otra nota más que cae, certificando el nulo conocimiento cultural que manejas para, terminar evidenciando que inviertes en Imagen pero, no logras hacer que las acciones efímeras terminen convirtiéndose en Eventos altamente estratégicos para el diseño de un buen Branding que ayude a construir el Valor Emocional, con el que trabajar, lo que solo los mensajes no pueden o aquello que anhelas y llamas fidelización.

Y ya que inviertes, ¿Porqué no los haces verdaderamente estratégicos y útiles? y por el camino no olvides lo que decía uno de mis profesores viejos "El mal actor es aquel que resuelve, solo con la palabra". 

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